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El Paseo de Montejo: un sueño de hacendados

El Paseo de Montejo: un sueño de hacendados | Hola Tulum

Fernando Enseñat Soberanis

Profesor-Investigador. Universidad Autónoma de Yucatán [email protected]

Elda Moreno Acevedo

Profesora- Investigadora. Universidad Autónoma de Yucatán [email protected]

¿Alguna vez se han preguntado por qué se construyó el Paseo de Montejo- actualmente la principal avenida turística de Mérida, Yucatán-?

Principalmente por dos razones: la primera es que Yucatán, a principios del siglo XX fue uno de los estados más ricos de la República Mexicana. En consecuencia, a Mérida, la capital, llegaron los vientos modernizadores con propuestas de una gran avenida y un paseo tipo europeo. Recordemos que la traza original del centro histórico de Mérida era rectangular y en forma de cuadrícula. No existían en esa época avenidas anchas o grandes paseos peatonales; en segundo lugar, el grupo social más influyente en esos tiempos fueron los hacendados henequeneros quienes – ya consolidados económicamente- querían un sitio que los diferenciara social y espacialmente del resto de la sociedad meridana que habitaba el centro de la ciudad.

De esta forma, hacia 1888 se inició la construcción de la primera gran avenida de la Península de Yucatán, proceso que duró 16 años y que fue planeado por los Sres. Gonzalo Peón, Eloy Haro, Fernando Cervera, José Gómez, Gumersindo Ceballos, Eulalio Casares y Rafael R. Quintero; a través de una Junta Directiva que tuvo como objetivo construir un “paseo público”.

El actual Paseo de Montejo se concluyó en 1904 y fue una proeza que requirió recursos económicos, destrezas ingenieriles y arquitectónicas e interés político. Este último requisito no siempre estuvo presente, haciendo más complicado el proceso.

A principios del siglo XX la fibra de henequén de Yucatán era uno de los principales productos de exportación de México y contribuía con el 60% del total de los impuestos por concepto de exportaciones en el país. Para 1900, el 85 % de todas las cuerdas del mundo estaban hechas con fibra de henequén de Yucatán. ¡No es exagerado decir que el henequén de Yucatán ataba al mundo!
Es en medio de esta bonanza que se detonó en Mérida un proceso de modernización y de proyectos urbano-arquitectónicos que cambiarían su fisonomía para siempre. Uno de estos grandes proyectos fue el Paseo de Montejo.

Como resultado de esta riqueza henequenera, la provinciana ciudad de Mérida experimentó cambios que la modernizaron, a la par de otras grandes ciudades como París o Nueva York. Entre los principales elementos de la modernidad -de los que Mérida presumía en esos años- están algunas calles que ya contaban con alumbrado eléctrico y agua entubada. Hacia 1906, en el recién estrenado Paseo Montejo, era común ver los carruajes tirados por caballos conviviendo con los primeros automóviles importados (el primer coche circuló en Mérida en 1898 y causó mucho asombro y miedo). En el centro de la ciudad era normal ver los tranvías recorriendo las calles como un medio de transporte público moderno, que era poco común en otras ciudades mexicanas. En esa época Mérida vivió un incremento en su vida cultural, artística y recreativa con obras de teatro, operas, ballets, circo-teatros, e incluso modernos casinos. Recordemos que en 1902 se proyectó la primera película en un cine de Mérida.

La bonanza generó empleos y la abundancia de empleos generó migración. En menos de 50 años la población de Mérida se duplicó, pasando de 26,068 habitantes en 1850 a tener 57,162 en 1900, lo cual significa un aumento del 110%. Para 1910, Mérida tenía 62,447 personas viviendo en su centro histórico. La apertura de nuevos comercios y la construcción de nuevas viviendas trajo prosperidad al centro de la ciudad, pero también incrementó la generación de basura, de ruido y fue afectando la habitabilidad del espacio urbano. Máxime cuando se piensa que la mayoría de las calles del centro estaban sin pavimentar y que en temporada de lluvias se formaban ríos de lodo. Todo esto ciertamente influyó para que muchas familias acomodadas de hacendados buscaran otro lugar para vivir: el Paseo de Montejo.

Es decir, en su origen, Paseo de Montejo fue concebido como un barrio residencial para que los hacendados construyeran sus nuevas casas. Así, Paseo de Montejo nació más como una iniciativa privada que pública y fue en realidad un “sueño de hacendados”.

Entre las construcciones que aún se conservan en pie y que el visitante puede admirar por su monumentalidad y belleza destacan 9: las Casas Cámara (2); la Quinta Montes Molina, la Casa del Minarete, el Palacio Cantón, la Casa Peón de Regil, la Casa Molina Duarte, la Casa Vales y la Casa Menéndez Medina.

Referencias

  • Arana López, Gladys N. (2013). “Espacios, sujetos y objetos del habitar cotidiano en el México de entre siglos. Mérida la de Yucatán, 1886-1916”. Memoria y sociedad, 17 (35): 236-261.
  • Cámara Gutiérrez, Carlos. (2001). Cronología histórica y arquitectónica del Paseo de Montejo. Mérida: Ayuntamiento de Mérida.
  • Tello Solís, Eduardo. (1980). Monografía del Paseo de Montejo, una avenida metida en la entraña del pueblo yucateco. Mérida: Ayuntamiento de Mérida.
  • Zuleta, María Cecilia (2001). Las fibras de la unión y la discordia en una economía exportadora: el caso de las Cámaras agrícolas de Yucatán, 1894-1912. Política y Cultura, (16),0
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