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Estromatolitos, así comenzó la vida

Por el Biólogo Arturo Enrique Bayona Miramontes.

Equipo de investigación del proyecto Gran Acuífero Maya.

De acuerdo con las teorías evolutivas, los estromatolitos —los primeros oxigenadores de la atmósfera y formadores de zonas arrecifales— se caracterizaron por ser las formas de vida que dominaron la Tierra durante tres mil 500 millones de años.

La mayoría de sus restos se encuentran fosilizados en todos los continentes, en formaciones calcáreas de diferentes períodos dentro de las eras geológicas, siendo menos frecuentes en las formaciones paleozoicas y escasas entre el Paleozoico —primera de las tres eras en las que se divide la historia más reciente de la vida en la Tierra, que comienza hace unos 542 millones de años con la principal radiación evolutiva del mundo animal— y la actualidad. De allí la importancia de estos hallazgos.

Se definen como estructuras estratificadas formadas debido a la fijación y cementación de material carbonatado por cianobacterias (organismos microscópicos que contienen clorofila que les permite realizar fotosíntesis) presentes en aguas dulces y marinas someras, capaces de transformar el dióxido de carbono en carbonatos. Si bien, aún podemos encontrar ejemplos de colonias de estromatolitos vivos en distintas partes del planeta, la mayoría se encuentra en cuerpos de agua con ambientes marinos, hipersalinos o de altas temperaturas y limitados en especies de flora y fauna.

Actualmente, el biólogo Arturo Bayona realiza diversos estudios en las lagunas de Chichankanab, Chunyaxché y Azul de Señor.

En México, los estromatolitos más significativos que quedan, como reducto de esta vida temprana, se localizan en el desierto de Cuatro Ciénegas, Coahuila, donde existen depósitos de agua muy especiales que los contienen. Aparecen también en un antiguo cráter volcánico de Alchichica, estado de Puebla, y en la Laguna Miramar en Chiapas, donde forman grandes columnas y plataformas que emergen de las profundidades y en algunas partes de las riberas.

En Quintana Roo, durante los últimos años, el equipo de investigación del proyecto Gran Acuífero Maya ha localizado tres ecosistemas de agua dulce donde aún existen estromatolitos y oncolitos (estructuras sedimentarias esféricas u ovoides de origen orgánico formadas por capas concéntricas de carbonato cálcico) vivos, además de la laguna de Bacalar. Actualmente, el biólogo Arturo Bayona realiza diversos estudios en las lagunas de Chichankanab, Chunyaxché y Azul de Señor, donde ha encontrado estromatolitos y oncolitos que no presentan las características que se han estudiado en otros continentes.

En Quintana Roo, durante los últimos años, el equipo de investigación del proyecto Gran Acuífero Maya ha localizado tres ecosistemas de agua dulce donde aún existen estromatolitos y oncolitos vivos, además de la laguna de Bacalar.

Estos se localizan exclusivamente en lagunas de agua dulce y cristalinas, con afluentes de aguas subterráneas sin materia orgánica en suspensión; pocos nutrientes; muy alto contenido de carbonatos; bajas en nitratos, fosfatos y otros elementos químicos, ubicadas todas en medio de humedales entre la selva mediana, formando parte de los sistemas subterráneos que componen el Gran Acuífero Maya. Presentan una temperatura promedio de 27-29°C durante todo el año, poca profundidad y un pH entre siete y ocho.

LAGUNA DE CHUNYAXCHÉ

La laguna de Chunyaxché está localizada en el kilómetro 75 de la carretera federal 305 Chetumal-Cancún, entre la ciudad de Felipe Carrillo Puerto, municipio al que pertenece, y la ciudad de Tulum. Forma parte del área natural protegida denominada Complejo Sian Ka´an. Los estromatolitos de este sistema lagunar se localizan en diversas zonas. En algunas partes, se extienden como un tapete a ras de la arena del fondo; en otras, aparecen como estructuras en forma de domo, que van desde unos pocos centímetros hasta un metro de diámetro y 70 centímetros de altura.

Oncolito de los canales de Chunyaxché. Foto de Arturo Bayona.

También encontramos oncolitos —forma de microbialitos más pequeños que no están adheridos al sustrato— en los canales localizados entre la laguna de Muyil y Chunyaxché, así como en otro canal, que conecta a esta última con el mar. Dichas estructuras son más pequeñas, redondeadas, de dureza considerable; miden entre dos y siete centímetros de diámetro y, a diferencia de los de la laguna, están expuestos a las corrientes producidas por el flujo constante del agua.

LAGUNA CHICHANKANAB

En el ejido de Dziuché, municipio de José María Morelos, estado de Quintana Roo, se encuentra la laguna Chichankanab. Aquí encontramos más oncolitos que estromatolitos. La diferencia es que los onclolitos se presentan a manera de estructuras aisladas, distribuidas en las partes bajas del fondo, sin estar adheridos al sustrato. Pueden tener 40 centímetros de diámetro. Claramente, se aprecia que su estructura porosa y ligera está formada por carbonatos.

Además de los oncolitos, en Chichankanab también encontramos estromatolitos. Estos son de mayor tamaño, forman grandes conglomerados y cubren amplias superficies, y están adheridos a las rocas de las orillas. Se presentan en formas esféricas y de domo. En algunas partes de las orillas de la laguna, quedan expuestos a la intemperie en temporada de secas y cubiertos cuando aumenta el nivel del agua.

Los estromatolitos y los oncolitos de Chichankanab presentan una característica que los diferencia de los de las otras lagunas, ya que, dentro de su estructura de carbonato de calcio, se desarrollan colonias de pequeñas almejas de agua dulce (Musculium transversum), en una forma de simbiosis desconocida hasta ahora.

LAGUNA AZUL DE SEÑOR

Los estromatolitos de la laguna de Azul de Señor abarcan una sección de rocas sedimentarias fragmentadas, que están localizadas en la parte norte de la laguna. Asimismo, se pueden ver cubriendo raíces de mangle en las orillas (Conocarpus erectus). Lucen como una alfombra delgada y frágil, de entre uno y cinco centímetros de espesor, sobre las rocas.

No son las estructuras sólidas y de formas variadas, como las que se ven en Chichankanab o Chunyaxché. Se integran en pequeños conglomerados que incluyen en su estructura, además de la capa bacteriana, fragmentos de piedra, arena, materia orgánica y conchas de pequeños moluscos. Estas particularidades y contrastes los colocan en un nivel diferente ya que poseen una estructura con cementación muy ligera, además de ser delgados, quebradizos y delicados.

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