Nadando Reafirmo mi Papel en el Mundo

Citlaly Borges, paranadadora — Premio Estatal a la Excelencia Deportiva 2025
Premio Estatal a la Excelencia Deportiva 2025
Perdí la vista a los tres años debido aun retinoblastoma bilateral, un tipo de cáncer que afecta la retina. Fue un desafío enorme adaptarme a una vida sin vista, pero no me rendí. Comencé a estudiar y superar obstáculos, desde terminar la primaria y la secundaria hasta descubrir mi pasión por la natación. Deporte que comencé a practicar a los 11 años y a los 13 participé en mis primeras competencias, donde obtuve medallas de oro que me motivaron a seguir adelante.
Me titulé como masoterapeuta y comencé a ejercer mi profesión, pero mi verdadera pasión es ayudar a otros. Ahora, como jefa de Unidad de Personas con Discapacidad y de la Tercera Edad, trabajo para empoderar a aquellos que enfrentan desafíos similares a los míos. Mi participación en la Paralimpiada Nacional este año fue un logro increíble, con cuatro medallas de oro y una de plata.
La vida no ha sido fácil, pero he aprendido que los límites los ponemos nosotros mismos. Estoy orgullosa de haber superado tantos obstáculos y seguiré trabajando para ayudar a otros a hacer lo mismo. Mi historia es un testimonio de que, con determinación y apoyo, podemos superar cualquier adversidad y vivir una vida plena y significativa.
Mi experiencia como deportista con discapacidad visual ha sido un viaje de sacrificio, dedicación y superación. Desde que comencé a entrenar a los 11 años, supe que no sería fácil. Mi entrenadora enfrentó un gran reto al enseñarme, pero con el tiempo y la adaptación, logramos encontrar una forma de trabajar juntas. Gracias a su perseverancia y mi determinación, he podido lograr grandes resultados, incluyendo 23 medallas de oro y dos de plata en mi carrera deportiva.
Ser deportista con discapacidad visual significa enfrentar obstáculos adicionales, pero también me ha enseñado a encontrar soluciones creativas y a superar mis límites. He tenido que sacrificar tiempo con mi familia y mis amigos, y enfrentar obstáculos en mi vida diaria. Sin embargo, cuando algo te apasiona y le pones empeño y dedicación, puedes lograr grandes cosas.
Una discapacidad no es una barrera, sino una oportunidad para encontrar nuevas formas de hacer las cosas. No somos personas “especiales”, sino personas con habilidades y capacidades únicas. Con apoyo y determinación, podemos lograr nuestros objetivos y vivir una vida plena y significativa. Mi historia es un testimonio de que, con la mentalidad adecuada y el apoyo correcto, podemos superar cualquier frontera y alcanzar nuestros sueños.
Es fundamental que apoyemos a las personas con discapacidad y nos sensibilicemos sobre sus necesidades y capacidades. La empatía es clave para crear un entorno inclusivo y accesible. No debemos poner límites, sino brindar oportunidades para que puedan desarrollar su potencial y alcanzar sus metas.
Desafortunadamente, a menudo las personas con discapacidad enfrentan discriminación y marginación. Se les subestima y se les trata como si no fueran capaces de lograr grandes cosas. Sin embargo, la realidad es que las personas con discapacidad son individuos valiosos y capaces, con habilidades y talentos únicos.
Es hora de cambiar nuestra perspectiva y reconocer que tener una discapacidad no es sinónimo de incapacidad. Debemos trabajar juntos para crear una sociedad más inclusiva y accesible, donde todas las personas puedan participar plenamente y contribuir con sus habilidades y perspectivas.
Apoyemos a las personas con discapacidad no sólo con palabras, sino también con acciones. Brindemos oportunidades para que puedan desarrollarse y alcanzar sus metas. Juntos, podemos crear un mundo más justo y equitativo para todos.







