Los Cocodrilos de Sian Ka'an

Por Hola Tulum
La noche es cálida y serena en los humedales de la Reserva de la Biosfera Sian Ka'an. Las estrellas brillan en todo su esplendor gracias a la, hasta ahora, escasa contaminación lumínica en la zona. Desde la embarcación hemos avistado, mediante una poderosa lámpara, el reflejo de los ojos de un cocodrilo, como dos pequeños tizones sobre la superficie del agua. Nos acercamos despacio, con el motor apagado, impulsados por una larga palanca de majahua.
Tan sólo se escucha el canto de los grillos y el croar de las ranas. La luna se refleja sobre el espejo de agua transmitiendo una paz que contrasta con el corazón que late aceleradamente por la adrenalina del momento. Se aprecia su cabeza que nos hace ver que se trata de un gran animal que, al sentir las tenues vibraciones que la lancha genera en el agua, se sumerge permaneciendo sobre el fondo blanco de la laguna.
La lancha ya está a un lado del cocodrilo. La tensión aumenta. Con ayuda de una pértiga y muy cuidadosamente, paso un lazo metálico alrededor de su cabeza. Es indispensable no tocarlo. Finalmente, el lazo está a la altura del cuello. Llegó el momento clave. La adrenalina está en sus niveles máximos. Con un jalón instantáneo, el lazo se cierra capturando al cocodrilo que gira sobre sí mismo tratando de escapar.
Yo debo maniobrar para evitar que el animal se enrede en el lazo o se haga daño. Tras algunos minutos de forcejeo, el enorme reptil de casi tres metros de largo reduce su pelea y nos facilita cerrar su hocico con una soga para después subirlo a la embarcación donde se le medirá, pesará, se determinará su sexo y especie, para liberarlo en el sitio después de haberlo marcado para su posterior identificación.
Así, después de recorrer una ruta preestablecida y tras haber capturado quizás a uno o dos cocodrilos más, termina una jornada nocturna más de este estudio que desde hace 40 años lleva a cabo Amigos de Sian Ka'an. El objetivo es dar seguimiento de largo plazo a las poblaciones de las dos especies de cocodrilo que habitan en las lagunas del norte de Sian Ka'an. Ello es importante porque, al ser depredadores en la cima de la cadena alimenticia, la salud poblacional de estos reptiles es un reflejo de la salud ambiental de los ecosistemas, particularmente los humedales y cuerpos de agua. Los cocodrilos, al desplazarse cotidianamente entre los pantanos, van, a la larga, abriendo pequeños canales que facilitan el flujo de agua, y sirven de refugio a peces y otros animales en tiempo de sequía.
Estos estudios en Sian Ka'an nos han permitido establecer que en las lagunas que hay entre Muyil, tierra adentro, hasta Boca Paila, en la costa, hay aproximadamente 600 individuos de una de las dos especies presentes, el cocodrilo de pantano o Crocodylus moreletii. A través de modelos matemáticos, pudimos predecir que la población podría estar en una etapa de crecimiento en su tamaño, gracias a una veda en la caza de cocodrilos impuesta por el gobierno en los años setenta, y a los esfuerzos de conservación ambiental en la zona, incluyendo el establecimiento de la Reserva de la Biosfera Sian Ka'an en 1986 y el manejo y aprovechamiento de sus recursos naturales por parte de las comunidades locales, la Conanp y la sociedad civil.
La otra especie que habita en la zona es el cocodrilo de ría o americano (Crocodylus acutus). Esa convivencia geográfica ha dado lugar a un fenómeno biológico en extremo interesante y poco común, que se detectó por primera vez durante los estudios de Amigos de Sian Ka'an: la hibridación. Se llama así cuando ocurre un acto reproductivo entre un macho y una hembra de distintas especies que produce descendencia. En la actualidad, este fenómeno ha sido ampliamente estudiado en Sian Ka'an y otros lugares y quizás nos pone en un momento evolutivo trascendente: la generación de una nueva especie de cocodrilo. El tiempo lo dirá.
Este trabajo nocturno de búsqueda de pequeños brillos oculares fue pionero en el desarrollo del turismo científico en Quintana Roo. Por muchos años, pequeños grupos de visitantes nacionales e internacionales acompañaban a los biólogos de Amigos de Sian Ka'an en estos monitoreos en lancha, aportaban un donativo que hacía posible el trabajo, y obtenían una experiencia única llena de aprendizaje y emoción.
Durante décadas, ambas especies han estado estrictamente protegidas por las legislaciones mexicana y del mundo. Por ello, el comercio de sus pieles, por ejemplo, no era posible, como sí ocurre con algunos de los otros 20 cocodrilianos que hay en el planeta. La información generada por Amigos de Sian Ka'an permitió abrir un gran diálogo gracias al cual se logró flexibilizar el estatus legal del cocodrilo de pantano y permitir su comercio internacional.
Ello se dio solamente mediante esquemas que permitan extraer cierto número de crías del medio silvestre, aprovechar comercialmente a una proporción de ellas y regresar a la naturaleza al resto de tal manera que se favorezca la población libre. Aunque esa venta no se ha dado masivamente, flexibiliza las opciones para involucrar a las comunidades en la conservación de los cocodrilos y su hábitat, generando ingresos a la economía local.
La colaboración, a lo largo de décadas, de habitantes locales, así como de decenas biólogos y funcionarios de Conanp, Conabio y Amigos de Sian Ka'an ha permitido contar con el estudio más completo de cocodrilos de México, descubrir fenómenos evolutivos de la interacción de las dos especies en Sian Ka'an, desarrollar el turismo científico como herramienta para financiar el cuidado ambiental, y fortalecer el conocimiento para el manejo de una de la principales áreas protegidas de México y sitio patrimonio de la humanidad.
Recientemente, este gran esfuerzo ha sido reconocido a nivel nacional en los billetes de 20 pesos. Ahí se muestra a un cocodrilo flotando en Sian Ka'an. Es un emotivo homenaje que nos impulsa a seguir trabajando para que Sian Ka'an y todo el destino ecoturístico Maya Ka’an, en el que se encuentra la reserva, sigan siendo oportunidades de desarrollo sustentable para sus comunidades y un orgullo de belleza natural que Quintana Roo y México aportan al mundo.















