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Si tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar

Si tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar

Jorge Carlos Zoreda Novelo, arquitecto

Todos surgimos de un punto de partida. En mi caso: un joven originario del municipio de Mérida, con ansias de crecer personal y profesionalmente como miembro de la primera generación egresada de la Universidad Autónoma de Yucatán en 1978, y dándome la oportunidad de participar en todo lo que fue el proceso de la creación de la Facultad de Arquitectura de la UADY. 

Desde ahí empezó el forjado de mi perfil profesional hasta ser el segundo presidente joven del Colegio Yucateco de Arquitectos. Es muy importante la participación en estos gremios, ya que el tener un impacto de influencia y consecuencias de acciones políticas de las organizaciones, nos permite conocer e involucrarnos con los problemas latentes que vive la ciudad para que así, en el momento de proponer, aportemos una solución, ya sea arquitectónica, urbana, cultural o social.

Hay que ser congruentes proponiendo proyectos integrales y considerando la estética, la funcionalidad y lo urbano. En estos tiempos, cada vez hay más egresados y es necesario que trabajemos en una estrategia reglamentaria urbano-arquitectónica para no seguir desatando el caos.

A lo largo mi carrera, he tenido la dicha de experimentar y tomar cada oportunidad que se me ha presentado: algunos proyectos locales y nacionales, ya sean ejecutados o en papel, sin embargo, estas experiencias siempre son y serán parte de nuestro rol profesional, desde proyectos independientes hasta concursos institucionales como, por ejemplo, mi participación en el concurso para el Centro Cultural el Olimpo, que tuve a bien ganar, ubicado en el centro histórico de Mérida. Este proyecto envolvía varios aspectos, algunos muy importantes como:

Otro proyecto, donde los aspectos anteriores tuvieron mucha importancia, fue el hotel Los Arrecifes, en Tulum. En 2016, trabajamos en la adecuación, la materialidad y la composición.

Quise darle un giro a los sistemas constructivos tradicionales que usaba el pueblo para sus construcciones, como paja y palos, usando materiales diferentes, pero compatibles con la región y a la vez usando sistemas constructivos con mayor resistencia y durabilidad que respondieran a la exposición de fenómenos naturales: uso de muros de block hueco, vigueta y bovedilla; acabados de masilla color arena para techumbres, y elementos complementarios de bambú en pérgolas y barandales.

Este tipo de proyectos requiere de mucha comunicación tanto de nosotros, como arquitectos, como de las autoridades responsables de que se haga posible de manera honesta y responsable para el bien común. Un punto muy importante que nunca deja de estar presente, en el momento de proyectar, es

“¿para quién y para qué?” Darle el sentido para así cumplir con la funcionalidad del proyecto, que evolucione de la mano con la ciudad y la gente para que así pueda trascender.

Día tras día, con lápiz y papel en mano, me encuentro en una constante búsqueda para formar composición y estética, y perfeccionar sistemas, tomando en cuenta cuatro acciones que a lo largo de mis años me ha permitido ampliar mi visión: acumular lecturas, viajar con enfoque, arriesgarme a experimentar con algo diferente y tener sensibilidad estética influenciado por la pintura artística.

El perfeccionamiento de los sistemas en cada obra arquitectónica construida y no construida se guía y ejecuta con base en el mismo origen, por lo que el conocimiento de cómo funcionan los sistemas constructivos, los materiales y las texturas me ha impulsado a evolucionar en mi búsqueda. 

El entendimiento de la composición de los sistemas me permite estirar los límites permisibles y, por supuesto, teniendo en cuenta que siempre se tratará de un trabajo colectivo con la colaboración (en su caso) de los especialistas necesarios para las ingenierías, las autoridades con la reglamentación y, sobre todo y muy importante, la toma de decisiones correctas con base en los requerimientos del usuario que busca siempre la felicidad, sin que influya “la moda sobre el mismo pensamiento”.

Como arquitectos de la región peninsular sur de México, trabajamos con arquitectura volumétrica, con piedra, con elementos solidos macizos debido a nuestros orígenes mayas, ya que ellos trabajaban con estos aspectos, y nosotros debemos ir perfeccionando estas bases con menos elementos, buscar una transformación sin volver comercial nuestra arquitectura, seguir con el manejo de la luz y la escala, y buscar edificios que tengan presencia convirtiéndolos en hitos de nuestra ciudad. A la gente la vas a conocer por sus obras, por lo que deja. Si no dejas, la gente te va a olvidar; pero si tus obras permanecen en el tiempo, la gente te va a recordar.

Si Tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar
Si Tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar
Si Tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar
Si Tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar
Si Tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar
Si Tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar
Si Tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar
Si Tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar
Si Tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar
Si Tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar
Si Tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar
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Si Tus Obras Permanecen en el Tiempo, la Gente te va a Recordar
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