← Volver al archivo

No Tuve Más Remedio que Enamorarme del Océano

No Tuve Más Remedio que Enamorarme del Océano

Evelia Rivera-Arriaga, doctora especializada en océanos y cambio climático

De niña, vi en la televisión programas y documentales del capitán Jacques Yves Custeau, con los que me sumergía en las profundidades de los diferentes mares que visitó con el Calypso y su tripulación. Aprendí ahí la importancia de la investigación del océano para nuestro futuro.

Entré en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la carrera de Biología, donde tuve maestros que me abrieron un panorama completo de la naturaleza. Me fascinaba la ecología para “visualizar” que todo se conecta, que todo lo biológico es modulado por factores fisicoquímicos, geológicos y atmosféricos, como las épocas climáticas, la tolerancia a la salinidad, el pH, el oxígeno disponible, la temperatura…

Estuve en el equipo de buceo de la facultad, aprendí teoría y técnicas en la alberca, y adquirí experiencia en salidas a bucear en el mar Caribe y el Golfo de México, y me pude certificar como buzo de la Federación Mexicana de Actividades Subacuáticas (FMAS). 

El doctor Luis Yáñez me formó en ecología marina y mediante él conocí a otros especialistas que son referentes para ecología de humedales costeros, pastos marinos, lagunas costeras, pesquerías y modelaje de tramas tróficas. Con Yáñez, nació en 1990 el Programa de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México, que encontró cobijo en la Universidad Autónoma de Campeche.

Desde 1990 hasta 1997, trabajé en ecología costera y marina —con dunas costeras, manglares y pastos marinos— hasta que comprendí que los tomadores de decisiones no hablan el mismo idioma que los biólogos, así que, gracias a una beca Conacyt Fullbright, matriculé en la Universidad de Delaware, en el programa de política marina, y estudié una maestría y un doctorado que abrieron mi campo de visión y acción hacia la transdisciplina, la traducción de la ciencia dura en propuestas de normas, leyes, programas comunitarios y políticas que pudieran resolver problemáticas costero- marinas. Se amplió mi panorama sobre las convenciones y los tratados relacionados con los océanos.

Regresé al entonces Centro Epomex y desde 2002 promuevo esta transdisciplina, una forma integrada de abordar los problemas complejos de la zona costero-marina, e impulsé, junto con Julia Ramos y Angélica Soto, la primera maestría a nivel nacional en Manejo Costero-Marino. Desde 2018, junto con la doctora Beatriz Vega Serratos, comencé a impulsar la creación del programa de doctorado en Ciencias Multidisciplinarias en la especialidad de Manejo Costero-Marino (primero en el país), que fue aprobado con el apoyo del rector Abud Flores.

A mi regreso del posgrado, obtuve el reconocimiento del Sistema Nacional de Investigadores con el nivel 1 y, recientemente, me otorgaron el nivel 2. Participé como representante de la academia en los grupos principales del Consejo Consultivo para el Desarrollo Sustentable de la Semarnat- Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y colaboré con el doctor Isaac Azuz en las Declaratorias Nacionales de Ensenada y Campeche sobre el Manejo Costero-Marino. 

He sido profesora en la Facultad de Ciencias de la UNAM en Sisal y de la Universidad Marista de Mérida. Organicé y desde el 2007 coordino la Red Internacional de Costas y Mares (Ricomar), con la que se promueve el intercambio de información científica, eventos, generación de publicaciones y colaboraciones sobre los temas nacionales e internacionales de los océanos. 

Ahora estamos promoviendo, con el doctor Pedro Arenas Granados, la Red de Redes con las redes Ibermar (de la cual soy el nodo focal nacional), la Cátedra Stephen Olsen (donde soy miembro de honor) y Ricomar para atender problemas prioritarios de costas y mares de Iberoamérica. 

Fui titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Aprovechamiento Sustentable del Gobierno del Estado de Campeche, y coordinadora nacional de la 6ª Comunicación de México sobre Cambio Climático con el  Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (Inecc)/PNUD. También fui presidenta del Consejo de Ciencia y Política del Instituto Interamericano para la Investigación del Cambio Global, y el gobierno mexicano me envió como única representante para el desarrollo del Reporte Especial de Océanos y Criosfera en un Clima Cambiante, del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). 

Llevo 35 años laborando en Epomex, soy coordinadora de la Comisión Editorial de la Federación Mexicana de Colegios de Biólogos, miembro del Global Ocean Forum Policy Advisory Board, asociada y vocal del Consejo Directivo de Sureste Sostenible y miembro del CND del Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) del PNUD. 

También soy miembro del Comité Mexicano del Decenio de las Ciencias Oceánicas y del grupo nacional de Cultura Oceánica, y fui elegida para ser la representante de México ante la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco. 

Dirigí y participé en 30 investigaciones, impartí más de 100 conferencias y más de 150 cursos de licenciatura, maestría y doctorado. Dirigí tesis de licenciatura y posgrado e implementé la política ambiental estatal de Campeche en los temas de cambio climático, calidad del aire, manejo de zonas costeras, forestal y REDD+, y conservación de biodiversidad y áreas naturales protegidas.

Todo este camino me ha ayudado a comprender mejor que el cambio climático es el reto más importante al que nos enfrentamos y que el océano está en el centro de ello, que se requiere de un enfoque integral transdisciplinario para abordar cada uno de esos efectos en todos los sectores y ámbitos de nuestras vidas —no importa dónde vivamos, cuál sea nuestra situación socioeconómica, a qué étnia o grupo racial pertenezcamos—, porque afectarán nuestra seguridad hídrica, alimentaria y de salud, e incrementarán nuestra vulnerabilidad ante riesgos que no estamos atendiendo, a pesar de los acontecimientos: inundaciones, erosión exacerbada, migración por falta de agua… 

La promoción de la cultura oceánica es crucial para el mensaje de la importancia del océano para el país, no sólo para personas que vivimos en costas e islas, o quienes dependen de pesquerías, humedales y arrecifes coralinos, sino también para todos los mexicanos y ciudadanos del mundo.

No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
No Tuve Más Remedio Que Enamorarme del Océano.
Contacto